En el muro del costado occidental del colegio, frente al monumento a José A. Morales, en la carrera 13, vía que conduce a Oiba, se elaboró un mural como homenaje al Colegio Universitario en sus 200 años de historia educativa.
El escudo está elaborado en arte del mosaico con teselas de vidrio, cada fragmento, aparentemente aislado, encuentra sentido al integrarse en una figura mayor. La profesora y diseñadora industrial, Beatriz Elena Rueda, -dice que-, de esta manera, la Institución ha sido edificada a lo largo del tiempo por innumerables voluntades, esfuerzos y generaciones que, unidas, han dado forma a su identidad.
Beatriz explica que,
la bandera en movimiento que lo enmarca evoca el paso del tiempo y el dinamismo de una comunidad viva, que se transforma sin perder su esencia.
Un libro abierto encarna la academia, porque en el Colegio se educa la mente en el rigor del conocimiento. Una balanza representa la disciplina, puesto que en el Colegio se prioriza la formación del carácter y la responsabilidad. Por último, una llama ardiente simboliza la espiritualidad: toda formación auténtica ayuda a elevar el espíritu hacia la trascendencia y el sentido profundo de la vida.
La autora termina diciendo que el mural no solo conmemora un aniversario, sino que testimonia la convicción de que educar es unir fragmentos, ordenar la vida y orientar la existencia hacia las alturas.


